Medición del caos-orden

¡Ya tenemos la exposición fotográfica preparada! La medición recoge, en cada columna de fotografías, la medida del caos-orden de cada personaje a lo largo de un día.

Al realizar ambas mediciones, se desprende de la observación que el proceso de orden-caos sucede de forma diferente en ambos personajes:

  • En mi caso, el orden y el caos se suceden durante todo el día, aunque siguiendo una tendencia a aumentar el caos, fruto de todas las actividades que han ido dándose a lo largo del día.
  • En el caso de Dalí, la tendencia es más claramente creciente desde el orden hasta el caos, a simple vista para el observador, por el proceso creativo que lleva a cabo.

Para la medición de “mi orden-caos” se ha escogido como “unidad de medida” el porcentaje de espacio libre-espacio ocupado de la mesa, como puede verse en las imágenes de la columna de la izquierda. Si vamos siguiendo la progresión, vemos imágenes de la mesa por la mañana temprano, la mesa durante el desayuno, preparando cosas para clase, ropa, llegando de clase y tocando la guitarra, dibujando, preparando la ropa del trabajo, recogiendo la ropa de la colada, estudiando por la noche, o echando una cabezada. En todas ellas el papel de la luz en la fotografía hace situar el momento del día en el que se encuentra, desde la luz natural de la mañana hasta la luz de la lamparita en la noche.

Las fotografías de la medición de Dalí (derecha) están comprendidas entre dos fotografías. En la primera de ellas se recoge su espacio de trabajo con la luz de la mañana, con el personaje ausente, pudiendo levantarse a unas horas más tardías por no llevar unos horarios tan ajustados. En la última fotografía, se observa al personaje en acción, utilizando para la captura un tiempo largo del obturador para poder observar lo enérgico de sus movimientos.

Entre medio de estas dos imágenes, se encuentra la verdadera escala creciente de la medición. Para ésta se ha utilizado sus materiales para la pintura. En las primeras imágenes se ve una paleta que poco a poco va recibiendo colores, mezclando éstos e incorporando nuevos elementos, donde finalmente se llega a la utilización de los huevos de colores que utilizaba el pintor. Se observa en el conjunto que el caos, aparentemente, va creciendo conforme avanzamos de imagen.

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A continuación tenemos las imágenes de cada medición.

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Medición doméstica _ el caos-orden

El objetivo de esta semana es realizar, utilizando una exposición fotográfica, una medición sobre algún aspecto de mi domesticidad. El primer paso para ello ha sido reunir durante estos días algunos elementos, como son trípode y materiales para idear un fondo tipo chroma; y, por otro lado, toquetear un poco los parámetros de la cámara, que aunque no es réflex, pueden ajustarse parámetros como velocidad de obturador, apertura y sensibilidad. No paso del nivel principiante.

Siguiendo el mismo objetivo, también he buscado algunas referencias en cuanto a fotógrafos, para ver que aspectos pueden ser interesantes. Éstos son:

En lo referente a la medición, creo que el punto de partida lo tengo bastante claro. Mi intención es hacer una medición del “orden-caos” que se produce en la habitación, tal y como se vio en “Mis cuatro paredes”. Las dos últimas referencias son claves, ya que se va a hacer un seguimiento temporal del proceso, jugando con la iluminación a la hora de llevar a cabo la exposición.

Presentación de “La escafandra daliniana”

Después de unos días de trabajo, y de un desarrollo algo impredecible, ya tenemos finalizada nuestra “escafandra daliniana”.

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Como comentábamos el martes, se trataba de una prótesis cuyo fin era doble: por un lado exportar las emociones que sentía Dalí en el espacio doméstico de “Mis cuatro paredes”; y por otro, obtener una prótesis cuya función fuera hacer posible la experimentación de los pensamientos y sueños de Dalí por cualquier persona.

Se trata, así, de una prótesis con un carácter funcional predominante, lo cual no quita que para el aspecto exterior se hayan escogido los colores  de la playa catalana que se repite en muchas de sus obras: ese azul y marrón arena que aparece en cuadros como “La persistencia de la memoria”, “El gran masturbador” o  “Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar”.

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La combinación de transparencias azules y rojas en la zona donde se sitúa el campo visual se escoge por la peculiar visión que tenía el artista , cuestionándose constantemente la realidad observada, hecho que se aprecia en sus cuadros, donde muchos elementos tienen una doble visión dependiendo de la persona que observe la figura.

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El interior pretende ser un lugar donde se concentran todo tipo de emociones para Dalí, así como era el espacio de “Mis cuatro paredes”.  Se trata de una esfera en la que se sitúan diversas imágenes seleccionadas de su repertorio de obras. Se busca que el interior de “La escafandra daliniana” sea un lugar en el que habiten todas esas emociones, todo un mundo de sensaciones. Vemos figuras en el interior como los elefantes (símbolo de fortaleza), los relojes blandos (símbolo del desvanecimiento del tiempo) o el león de “El gran masturbador”, como símbolo de pasión.

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Pero, como hemos comentado, la función principal de la prótesis es la de transformar la visión de la realidad, lo cual se consigue gracias al uso de las láminas de papel de color. Se pretende evocar el efecto de las gafas tridimensionales con lentes azul y roja.

Además, con fin de sentir ese miedo que sentía Dalí por los saltamontes, se ha colocado uno de ellos. La situación, cerca de la boca del portador de la escafandra, no es nada casual: En el cuadro “El gran masturbador” aparece un saltamontes justo a su boca. La hormiga, insecto que también aparece en un importante número en ese cuadro, es símbolo para Dalí de muerte, por lo que también ha sido tenida en cuenta en la construcción de la escafandra.

Mañana viernes veremos “La escafandra daliniana” en clase. ¿Alguien quiere ver el mundo como Dalí?

La escafandra daliniana (prótesis doméstica)

Esta semana trabajamos en la creación de una prótesis doméstica con la que hagamos posible transportar nuestra domesticidad y la de nuestro compañero de viaje.

La semana pasada trabajábamos sobre las tesis que definían la domesticidad, como eran el espacio de trabajo, el espacio donde sucedían situaciones de estrés o el lugar donde se daban distintas emociones.

Esta última tesis es la escogida para trabajar en exportarla a través de nuestra prótesis. La decisión ha sido crear un espacio alrededor de la cabeza donde se condensen aquellas situaciones emocionales que veíamos, construyendo para ello una especie de escafandra.

Imagen martes

Cabe destacar que han aparecido nuevas ideas del personaje de Salvador Dalí, con la visualización del documental Dimensión Dalí. Algunas de ellas son:

  • La tesis de la paranoia crítica. Explicación científica del proceso creativo, creando imágenes dobles. Lo que se ve no es lo que parece
  • La transformación que sufren tiempo y espacio dependiendo del espectador
  • La importancia de los sueños, donde Dalí afirma que nacen sus mejores ideas

Todo ello hace que Dalí experimente unas emociones a partir de cómo concibe él la realidad, añadiendo las ideas surgidas en los sueños. Trataremos que la escafandra cree un espacio doméstico de emociones para Dalí, y que al mismo tiempo cualquier persona pueda usar la prótesis para experimentar las emociones y la forma de ver la realidad del artista.

Mi domesticidad con el nuevo individuo: Dalí

Bueno, dejando las vergüenzas a un lado, esta ha sido “mi convivencia” con Salvador Dalí. Cada una de éstas situaciones se apoya en las tesis obtenidas, que describíamos en la entrada anterior. Vemos nuestro espacio de trabajo en el ámbito doméstico, la incompatibilidad que se nos presenta según ciertos horarios, intromisiones por parte de nuestro visitante, y también como éste desarrolla alguno de los sentimientos de los que hablábamos cuando veíamos mi domesticidad: el miedo.

Se trata de un personaje difícil, por lo que la caracterización resulta casi cómica. Aún así, se ha intentado enfocar como viviría mi domesticidad el artista.

Un nuevo individuo – Salvador Dalí

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El que fuera uno de los máximos exponentes del surrealismo va a adentrarse en mi domesticidad: Salvador Dalí. Veremos si de alguna forma puede acoplarse  a mi domesticidad que, según el análi
sis de la semana pasada, comprendía las siguientes tesis:

  • La habitación-dormitorio como un espacio de trabajo
  • La escasez de tiempo (universidad, trabajo, vida diaria) y las tensiones que se creaban en los momentos de transición
  • La habitación como lugar en el que paso por distintos estados de ánimo (alegría, cansancio, frustración…)
  • El aspecto personal: la habitación como lugar en el que se desarrollan o suceden momentos de pasión a partir de la música…
  • La “extensión” del espacio doméstico

La elección de Dalí me resultó en un primer momento divertida, dado lo peculiar que fue este polifacético artista, descrito a sí mismo como “no soy raro, sólo es que no soy normal”. Esto hace que, a priori, nuestras domesticidades vayan a estar un tanto reñidas. El viernes veremos si es así.

Mis cuatro paredes como contenedor de emociones

Mi domesticidad sentimental a través de la visión de mi habitación – en un piso compartido – como caja contenedora de emociones.

El trabajo va recorriendo espacios de menor a mayor privacidad: desde la calle a mi habitación individual, mostrando que incluso con viviendas con plantas idénticas, pueden acoger formas de vivir la domesticidad totalmente diferentes.

Finalmente enfocamos hacia el fin de este video: analizar la simpleza del paralelepípedo conformado por cuatro paredes y la cantidad de acontecimientos que se pueden llevar a cabo en él, variando además entre el individualismo y la colectividad por momentos.

Espero que les guste.